En un lugar de Argentina, de cuyo nombre, Rosario, me acordaré toda la vida, nació hace 23 años un niño que con el paso del tiempo se convirtió en mesías del fútbol. Su nombre, Leo Messi. Su club, el F.C.Barcelona.
Hoy por hoy, el Barça no sería lo que es de no ser por él. Cada vez que juega al fútbol deleita a todos los que amamos este deporte e incluso es capaz de arrancar una sonora ovación al más fanático de los hinchas rivales.

Con tan solo 23 años, su palmarés está repleto de éxitos tanto a nivel individual (Balón de Oro, FIFA World Player, Bota de Oro, Pichichi…) como a nivel de club (Liga española, Copa del Rey, Liga de Campeones, Mundial de Clubes y ambas Supercopas de España y Europa). Aquel gol antológico ante el Getafe en el que emuló al mismísimo Diego Armando Maradona dejó con la boca abierta a medio mundo del fútbol. Y eso fue tan solo una demostración de lo que es capaz de hacer este magnífico futbolista.
Dicen muchos que es el mejor jugador del mundo. Incluso algunos lo señalan como el mejor de la historia. El caso es que Messi se empeña en darles la razón cada vez que salta al terreno de juego a base de regates, jugadas increíbles, conducciones del balón pegado al pie y goles, muchos goles, de todas las facturas.
Sin embargo, por lo que Messi es realmente una estrella es por su capacidad para decidir un partido. El pasado sábado en La Romareda lo volvió a demostrar marcando dos goles y sacándole las castañas del fuego a su equipo que se impuso, una vez más, gracias a él, en su encuentro ante el Real Zaragoza.
Enfin, todo elogio se queda corto cuando se trata de Leo Messi. Para mí, como para todo amante del buen fútbol, es un espectáculo verle jugar. Y como buen culé que soy, me llena de orgullo verle defender los colores del Barça cada semana. ¡Sigue así Leo! Y el Camp Nou seguirá coreando eso de: ¡Messi! ¡Messi! ¡Messi!.
Hoy por hoy, el Barça no sería lo que es de no ser por él. Cada vez que juega al fútbol deleita a todos los que amamos este deporte e incluso es capaz de arrancar una sonora ovación al más fanático de los hinchas rivales.

Con tan solo 23 años, su palmarés está repleto de éxitos tanto a nivel individual (Balón de Oro, FIFA World Player, Bota de Oro, Pichichi…) como a nivel de club (Liga española, Copa del Rey, Liga de Campeones, Mundial de Clubes y ambas Supercopas de España y Europa). Aquel gol antológico ante el Getafe en el que emuló al mismísimo Diego Armando Maradona dejó con la boca abierta a medio mundo del fútbol. Y eso fue tan solo una demostración de lo que es capaz de hacer este magnífico futbolista.
Dicen muchos que es el mejor jugador del mundo. Incluso algunos lo señalan como el mejor de la historia. El caso es que Messi se empeña en darles la razón cada vez que salta al terreno de juego a base de regates, jugadas increíbles, conducciones del balón pegado al pie y goles, muchos goles, de todas las facturas.
Sin embargo, por lo que Messi es realmente una estrella es por su capacidad para decidir un partido. El pasado sábado en La Romareda lo volvió a demostrar marcando dos goles y sacándole las castañas del fuego a su equipo que se impuso, una vez más, gracias a él, en su encuentro ante el Real Zaragoza.
Enfin, todo elogio se queda corto cuando se trata de Leo Messi. Para mí, como para todo amante del buen fútbol, es un espectáculo verle jugar. Y como buen culé que soy, me llena de orgullo verle defender los colores del Barça cada semana. ¡Sigue así Leo! Y el Camp Nou seguirá coreando eso de: ¡Messi! ¡Messi! ¡Messi!.
No hay comentarios:
Publicar un comentario